Intereses, Objetos, Amuletos y Miedos
Cuestionario
1) Una lista de intereses que tenían en la niñez, hecha a conciencia, realmente buscando cosas que amaban hacer, mirar, compartir, indagar, etc.
Me crié con tres hermanos en Longchamps, en la zona sur del conurbano bonaerense. En los años 70 y 80, Longchamps era un lugar tranquilo, seguro y todavía sin tanta densidad de población. Así que me pasaba buena parte del tiempo callejeando con mis hermanos y con los vecinos de la cuadra. Hasta mis padres nos alentaban a estar en la calle, a salir de la casa y buscar cosas que hacer. Eso me gustaba.
Pero también disfrutaba mucho de hacer cosas por mi cuenta, sin estar necesariamente rodeado de gente. Me gustaba dibujar —todavía conservo algunos dibujos de aquella época—, me gustaban las matemáticas y, promediando el colegio secundario, mis padres nos compraron una computadora. Eso me fascinó.
2) un objeto que los represente.
Coleccionaba cuadernos que encontraba o que me regalaban y los usaba para llevar registro de cosas: dibujos, fórmulas matemáticas, partituras de música —también me gustaba la música—, acertijos, ideas sueltas. Todavía conservo algunos de esos cuadernos.
Casi nunca los compraba. Podían ser agendas que los proveedores del negocio de mi viejo le regalaban todos los años, o cualquier otro cuaderno que tuviera un poco de espacio para escribir. Y si no tenía ninguno, me lo hacía yo mismo.
Creo que hay algo en esa necesidad de llevar registro de las cosas, de preservarlas para no olvidarlas, o simplemente de coleccionarlas en forma de frases, dibujos y signos sobre el papel, que todavía es parte de mí.
3) un amuleto, cábala o ritual que tengan para conjurar la suerte o sostenerse en momentos críticos.
No tengo amuletos ni cábalas. Pero creo que la música, en general, es uno de los rituales que más efecto tiene sobre mí. La música puede transportarme y cambiar mis estados de ánimo. Una canción puede relajarme, estimularme, energizarme o llevarme a otro momento de mi vida.
Durante bastante tiempo viajé mucho por trabajo al exterior y siempre llevaba música conmigo, en algún soporte. En los 90 llevaba cassettes que escuchaba en el auto, en los aviones o mientras recorría autopistas. Después llegaron los CDs, y llevaba siempre una caja en la guantera con mi selección para los viajes. Alrededor de 2006 compré un iPod y terminé digitalizando toda la música que tenía hasta ese momento.
Hoy llevo en el auto un pendrive con prácticamente las mismas canciones que me acompañan desde hace décadas.
4) un miedo.
Creo que lo que más miedo me produce es perder el interés por hacer cosas diferentes. El estancamiento, la indiferencia, esa sensación de que los días empiezan a parecerse demasiado unos a otros.
Necesito estar todo el tiempo buscando formas de salir de mi zona de confort. Si paso demasiado tiempo haciendo lo mismo, empieza a resultarme monótono, asfixiante y entonces comienzo a buscar cambios.
Al contrario de lo que quizás le sucede a mucha gente, salir hacia lo desconocido no me produce tanto miedo. Me inquieta más la posibilidad de tener que permanecer indefinidamente en lo conocido.
Ejercicio del taller de trabajo final